lunes, 3 de septiembre de 2018

Resumen del libro "Fuego y furia", de Michael Woolf (2018)

Resumen del libro "Fuego y furia", de Michael Woolf (2018)

Resumen original y actualizado:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2018/08/fuego-y-furia-de-michael-woolf-2018.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación, licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, política internacional, Donald Trump, política exterior de EE.UU., globalización

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Título:  "Fuego y furia"

Subtítulo: "En las entrañas de la Casa Blanca de Trump"

Título original en inglés: "Fire and Fury"

Autor: Michael Wolff

Fecha de publicación en inglés: 2018

Fecha de publicación en español: Grup Editorial 62, Barcelona, 2018 / Ediciones Península / Planeta

Número de páginas: 414

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Biografía oficial del autor Michael Woolf

(Paterson, Estados Unidos, 1953) es periodista y escritor, y ha recibido numerosos premios por su trabajo, incluidos dos National Magazine Awards. Ha publicado artículos en Vanity Fair, New York, The Hollywood Reporter, GQ, USA Today y The Guardian. Es autor de otros seis libros, entre ellos Burn Rate y The Man Who Owns the News. Vive en Manhattan y tiene cuatro hijos.
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Texto de la contraportada

"El libro que Trump no quiere que leas.
Pocos libros pueden presumir de haber puesto en peligro una carrera presidencial. Y solo uno puede decir que ha conseguido que un presidente de Estados Unidos tratara de parar su publicación, reaccionara de forma furibunda en Twitter y provocara, con todo ello, unas ventas de más de un millón de ejemplares en tres días, y que se publique en una treintena de países en todo el mundo. Este es ese libro".

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ÍNDICE

Prólogo: Ailes y Bannon

1. Día de elecciones

2. Torre Trump

3. Día uno

4. Bannon

5. El dúo Jarvanka

6. En casa

7. Rusia

8. Organigrama

9. CPAC

10. Goldman

11. Teléfonos pinchados

12. Derogar y reemplazar

13. Tribulaciones de Bannon

14. Sala de crisis

15. Medios

16. Comey

17. En casa y en el extranjero

18. Bannon ha vuelto

19. Mika... ¿quién?

20. McMaster y Scaramucci

21. Bannon y Scaramucci

22. El general Kelly

Epílogo: Bannon y Trump

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RESUMEN

El libro, basado en testimonios y cotilleos de pasillo, revela el caos reinante en la Casa Blanca de Trump, donde se crean dos bandos: los bannonistas (afines a Bannon, el ideólogo del trumpismo) y los seguidores del dúa Javarka (los familiares de Trump, Ivanka y su marido Jared, así como la fiel secretaria Hope). El autor usa un lenguaje sarcástico e irónico que hace sonreír por el disparatado ambiente que hay en la Casa Blanca de Trump, donde unos intentan disuadirle de sus locuras y otros le siguen la corriente y meten más la pata. El libro se centra en la figura de Bannon, el intrigante fundador del trumpismo, un populismo de extrema derecha, tras este olfatear un gran nicho electoral entre la clase trabajadora blanca arruinada por la globalización, lo que le dio el triunfo a Trump. Bannon, al llegar a la Casa Blanca, se convirtió en la sombra de Trump, dormía allí por si el jefe le llamaba a medianoche, y echó un pulso son la hija y el yerno de Trump por nombrar cargos. El periodista que escribió el libro relata todas las tensiones de forma tan vívida como si él mismo estuviese allí dentro. Para escribir el libro tuvo que contratar a uno de los mejores abogados de EE.UU. en litigios de difamaciones para evitar querellas. Las líneas centrales del libro son cómo lograron una inesperada victoria electoral, el caos creado al aplicar las primeras medidas contra el Obamacare y los inmigrantes, y luego el escándalo de la trama rusa y el fulminante despido del jefe del FBI que iba a investigar a Trump.

Para seguir el hilo al libro hay que analizar primero los personajes de la Casablanca y el círculo del presidente Donald Trump. Ninguno tenía experiencia política ni contactos gubernamentales a los que recurrir y como dice: "nadie del Gobierno de Trump sabía hacer nada, nadie sabía qué hacía cada uno". Este es un resumen de los perfiles que elaboró el autor del libro, Michael Woolf, a lo largo de las páginas de su libro. Hay que tener en cuenta que el autor usa mucho sarcasmo e ironía.

- Donald Trump: empresario inmobiliario y presidente de Estados Unidos. Casado con Melania Trump, de la que está orgulloso como "mujer trofeo". Le gusta tomar helado Häagen-Dazs de vainilla al tiempo que opina alegre y despreocupadamente sobre una serie de temas. Algunos colaboradores lo definen como impredecible, jugador poco serio. Entre sus neurosis, dice el libro, está el horror a la pérdida de memoria y la senilidad. Trump es Trump pero lo entiende. Gente que lo conoce lo califica de rebelde, perturbador, vivía fuera de las reglas y las despreciaba, un tipo sin escrúpulos que solo trataba de ganar sin importar cómo se hiciese. Incluso metía en líos a amigos para que sus mujeres creyesen que les eran infieles. Sus colabodores aseguran que en una hora de conversación con él en una reunión en su despacho, cuenta 50 minutos de historias repetidas una y otra vez, por lo que tienen que plantearle un asunto y repetirlo varias veces. Bannon lo definió como una máquina simple: el interruptor de encendido estaba lleno de halagos, el de apagado, de calumnias. El autor añade que Trump tiene la táctica del vendedor que te llena de halagos y adulaciones. Wolf añade que Trump era como un oráculo de Delfos o un dios Sol que era el centro absoluto de atención y dispensaba favores y delegaba favores que podía invalidar cuando quisiese. No calculaba a largo plazo y vivía el momento. El autor, por conversaciones con otros colaboradores, decía que la persona que lograba influir en Trump era "el último que llegaba". Además, no sopesaba sus respuestas (y repetía todo). Lo califica de "actor mimado, instintivo y con mucho éxito". Según el autor, la premisa de Trump: "Ser famoso es ser querido, o, por lo menos, sirve para que te adulen".

- Melania Trump: Modelo eslovaca y tercera esposa de Trump, mujeriego notorio (según el autor). El autor dice que apoyó a su marido en la campaña electoral pero que deseaba que perdiese para seguir viviendo tranquila en la torre Trump. Pasaba días sin verse, ella no sabía dónde estaba él ni de sus negocios. Tienen un hijo en común: Barron. El lema de Trump con sus esposas era: "Vive y deja vivir. Dedícate a tus cosas". A veces habla de sí mismo en tercera persona.

- Jared Kushner: De 36 años, consejero político de su suegro y auténtico jefe de campaña o designado por la familia. Pero Trump lo considera un miembro más de su séquito. Obtuvo la cartera internacional de Oriente Próximo. Heredero de una dinastía inmobiliaria judía y yerno de Trump, fue educado en Harvard. Esposo de Ivanka Trump, una hija de la primera mujer de Trump, Ivana. Jared Kushner intenta escorar el programa de Trump hacia una visión más centrista e incluso demócrata, partido al que un año antes era afín, como su hermano Óscar. El autor cuenta que el padre de Jared, Charlie, pasó algún tiempo en una prisión federal por evasión de impuestos, manipulación de testigos y donativos a campañas ilegales. Como prudente yerno, solo habla con su suegro cuando este le habla, ofreciendo siempre una visión tranquila y halagadora, cuenta el autor del libro. Para evitar un conflicto de intereses, Trump tuvo que renunciar a nombrarlo jefe de su gabinete. A nivel privado, los amigos y consejeros le aconsejaron que Trump se "suavizase" para no irritar al Partido Republicano ni a los congresistas, ni a la comunidad de inteligencia. Es cura de los unionistas de Internet.

Jared ganó influencia porque hablaba mucho con Murdoch y compró el semanario New York Observer, un capricho de ricos que no daba beneficios y que narraba la vida de la alta sociedad. El New York Observer se encargó de la cobertura mediática de Trump y creó el mito del millonario desvergonzado, teatral e instructivo. Pero cuando Trump se convirtió en un empresario fracasado, los clichés sobre él ya no hacían tanta gracia y se dejó de informar de él porque resultaba vergonzoso. Kushner, con 25 años, compró el diario en el 2006 y accedió al círculo social de Trump y a su hija Ivanka, con la que se casó en el 2009.

- Ivanka Trump: De 35 años, con tres hijos. Hija de Trump y esposa de Jared Kushner tras convertirse al judaísmo ortodoxo. Es, de facto, la primera dama de EE.UU. y le gustaría ser la primera presidenta. Con su marido Jared hacen la moneda o dúo Jarvanka. Habitual del restaurante Four Seasons, donde comen otras celebridades.

- Stephen K. Bannon, el "loco" Steve: De 63 años. Estratega jefe de Trump, cenaba con él a diario, algo que los demás colaboradores eludían por su pesadez. De clase obrera, hecho a sí mismo, el autor sugiere que se arrimaba a los ricos. Fue teniente en un barco, trabajó como banquero para Goldman Sachs, fundó una asesoría financiera orientada al espectáculo. El autor dice que estaba siempre tramando y decepcionando. Participó en proyectos fallidas como Biosfera 2, y el proyecto virtual de Videojuego de Rol Multijugador Masivo en Línea (MMORPG o MMO) que se llamaba Internet Gaming Entertaiment (IGE). En el 2000, se convirtió en proveedor de libros a los conservadores. Finalmente, los nerds Bob Mercer y su hija (de los fondos Renaissance Technologies) lo ficharon para crear un Tea Party privado, un movimiento político ultraliberal, antiestatista, pro educación privada, antiprogresista, pro patrón oro, pro pena de muerte, antimusulmán, procristiano, monetarista y contrario a los derechos civiles en Estados Unidos. Algunos los tildan de "fanáticos" ideológicos. Bannon tomó el control de Breitbart News (de los Mercer) y usó Gamergate (dedicado a dañar la imagen de las mujeres en Hollywood) para conseguir enorme tráfico a través de memes políticos virales. Bannon se convirtió en el consigliere del movimiento Tea Party. Breitbart trató a Trump como su tótem. Bannon fue el hombre que hizo coherente el discurso de Trump y lo encaminó hacia una idea política concreta: el camino de la victoria radicaba en el mensaje cultural y económico que se dirigiera a los trabajadores blancos de Florida, Ohio, Michigan y Pensilvania. A favor de Bannon, dice el autor, es que, era el único del equipo que se había leído uno o dos libros. La fórmula de Breitbart era noticias inmediatas que horrorizaban tanto a los progresistas como a los conservadores, un conflicto que generaba una cascada de clics de disgusto y aprobación. Su idea que la nueva política no era el arte del compromiso sino el arte del conflicto.

La ambición de Bannon era convertirse en el líder del movimiento Tea Party. Es un empresario metido a organizar campañas y actos para los republicanos y el Tea Party. Sin experiencia política ni en gobierno, verdadero ideólogo detrás del programa de Trump, del que dice que su única virtud política es ser un macho alfa, sacado de Mad Men.  Fue desde el principio, la mano derecha de Trump, al que le sorprendía su discurso lleno de palabrería histórica, insultos, perspectivas de los medios, comentarios derechistas y tópicos motivacionales. Fue el único capaz de ofrecer una visión coherente del populismo trumpista. En su día, fundó Breitbart News. En el glosario de Breitbart se barajaban nociones como el Estado "profundo", la idea de la derecha y de la izquierda de una red de inteligencia permanente y conspiración del Gobierno. Su mensaje caló en el momento adecuado: el mundo necesitaba fronteras o debía regresar a una época en las que la tenía. Cuando Ámerica era grande. Trump entendía la causa populista de los trabajadores. Dentro del programa también estaba trasladar la embajada de Estados Unidos a Jerusalén. Uno de sus fallos era que era desorganizado, centraba su atención en cualquier cosa que atrajera su mente obtusa, parecía incapaz de devolver una llamada telefónica, respondía a los correos con una sola palabra y era controladoramente críptico, según el autor. Nadie lo contrataría para un trabajo que requiriese que los trenes saliesen con puntualidad. Bannon se casó tres veces y llevaba una vida de soltero en Capitol Hill y oficina de Breitbart. Consideraba que Trump jamás cambiaría e intentar hacerlo dañaría su estilo, a los partidarios de Trump no les importaba, a la prensa no les iba a gustar y era mejor jugar contra los medios que para los medios, y era un engaño que los medios fuesen los protectores de la honradez factual y que la revolución de Trump era un ataque a las asunciones convencionales y a los expertos, por lo que Trump era incontrolable porque nunca se iba a ajustar al guión. Aseguraba que Trump no entendía los hechos correctamente ni tampoco iba a admitir que los hubiera entendido mal. Tras ocupar el Ala Oeste de la Casa Blanca, Bannon se distanció de sus compañeros, incluido Jared. Alentó al equipo a leer The Best and the Brightest, de David Halberstam, para comprender a todos los hombres del presidente durante la guerra de Vietnam y que malinterpretaron las claves del conficto y guía o lista de recomendaciones para llegar al poder.

Una vez en la Casa Blanca, Bannon no usaba ordenador. Katie Walsh llegó a decir que "el caos era la estrategia de Steve".

La campaña electoral se apoyó en tres personas: Corey Lewandowski (director de campaña despedido), la portavoz-asistente-interna Hope Hicks, y el propio Trump. La organización de su equipo presidencial fue complicada porque, según el autor, a Trump le costaba entender la importancia de los cargos, por lo que quería que los ocupasen familiares y amigos, y la estructura del gabinete de Washington para soportar la feroz oposición. Si el presidente ya era un "outsider", lo más probable es que se rodee de gente peculiar.

- Hope Hicks: eficiente secretaria de 26 años y ayudante de Trump. Este siempre preguntaba por ella: "¿Dónde está Hope?". Fue la auxiliar de relaciones públicas que Ivanka Trump agregó a la campaña electoral, fue la primera en entrar en  el equipo electoral de Trump. Trump despidió a su amante y le dijo a Hope en una reunión: "Tú eras el mejor trasero que él va a tener nunca". Ella se marchó escandalizada.

- Corey Lewandowski: ayudante. Fue el primer director de campaña de Trump pero en el 2016 Trump lo despidió por "perdedor". Lo mismo pasó con su segundo director, Paul Manafort.


- John Kelly: jefe de gabinete. General retirado.

- Reince Priebus: De 45 años, de clase trabajadora. Era un recaudador de fondos. Jefe del Comité Nacional Republicano (CNR), herramienta de la clase dirigente republicana y que no apoyó a Trump. Le ayuda su compañera Katie Walsh y su publicista Sean Spicer. Su fama la logró al aplacar al Tea Party en el 2011 en Wisconsin. Apostó por el candidato Trump cuando casi estaba desahuciado y no lo abandonó por completo. Su cargo como jefe de gabinete fue nominal porque los demás (Bannon, Krushner, Barrack) lo puenteaban para hablar directamente con Trump, quien así seguía siendo el jefe mientras los otros se disputaban su atención. Según el autor, Priebus tenía que organizar reuniones y horarios, contratar a los miembros de la plantilla y supervisar las funciones individuales de los departamentos pero Bannon, Kushner, Conway e Ivanka carecían de responsabilidades específicas, hacían lo que se les ocurría sobre la marcha.

-Kellyanne Conway:  jefa de campaña de Donald Trump. Personalidad central y destacada en el mundo de Trump. Aspiraba a ser una estrella de las noticias por cable. Antes había estado a cargo de una agencia de encuestas de poca importancia. Durante la campaña, también lidió contra la prensa, a la que acusó de verter noticias falsas en montañas de arena, y su derecho a decir "hechos alternativos" o, más concretamente, "información alternativa".

- Sean Spicer: secretario de prensa, profesional serio que se vio obligado a defender a Trump ante los medios, sobre todo cuando Trump dijo que había un millón de personas en su investidura, algo claramente exagerado cuando se vieron las imágenes de televisión. Spicer dijo que a Trump no podías contradecirlo porque él sabía lo que sabía y no creía nada de lo demás. El autor dice que su trabajo consistía en explicar qué hacía la gente y porqué fracasaba a menudo en su labor porque nadie tenía una ocupación de verdad.

- Stephen Miller: antiguo ayudante de Jeff Sessions, conservador entregado a la causa, redactaba órdenes ejecutivas y hacía discursos, pero según el autor,  solo hacía enumeraciones esquemáticas y "era incapaz de construir oraciones".

- Mika Brzezinski y Joe Scarborough: pareja y presentadores del programa Morning Joe de la MSNBC. Confidentes de Jared y amigos de Trump, se sorprendieron al saber que nadie le había dicho que su primera semana de gobierno fue un desastre.

- Roger Ailes: viejo amigo de Trump. Anterior director de Fox News y la figura más importante en los medios de derecha. De 76 años y recién jubilado tras ser acusado de acoso sexual y destituido de la Fox.

- Bob Mercer, un patrocinador de Ted Cruz, y su hija Rebekah, recaudaron fondos para Trump. Introdujeron en la campaña electoral a sus tenientes Steve Bannon y Kellyanne Conway.

 -Alexandra Preate: ayudante y lugarteniente de Bannon. Recaudadora de fondos y encargada de las relaciones públicas. Tan desorganizada como Bannon.

- Rudy Giuliani: exalcalde de Nueva York, que obtuvo un importante cargo gubernamental.

- Chris Christie: gobernador de Nueva Jersey, y exfiscal del mismo estado que mandó a la cárcel al padre del yerno de Trump. Por eso mismo, posiblemente fue descartado como jefe de gabinete.


- Anna Coulter: diva de la derecha y partidaria de Trump, le aconsejó que no contratase a sus hijos ni familiares en la Casablanca porque eso no se podía hacer.

- Sam Nunberg: explicó la Constitución a Trump cuando era candidato.

- Roger Stone: asesor político de Trump durante tiempo.

- Mike Flynn: telonero de la campaña y consejero de Seguridad Nacional de Trump. Al parecer, captó 45.000 dólares de los rusos por dar un discurso.

- Paul Manafort: cabildero internacional y agente político que participó en la campaña de Trump. Representó durante 30 años, según el autor, a dictadores y déspotas corruptos y cuyo rastro de dinero atrajo la atención. Un oligarca ruso le reclamó 17 millones de una supuesta estafa inmobiliaria.

- Rupert Murdoch: multimillonario amigo de Trump, al que considera un charlatán, y accionista que controla Fox News. Presiona a Trump a moderarse y controlarse. Se opuso a que Bannon fuese jefe de gabinete por ser una elección "peligrosa". También se quejó de que Trump aceptase de buena fe buscar una solución para las visas H-1B que le pidieron los empresarios de Silicon Valley porque eso iba contra el enfoque liberal sobre inmigración. Murdoch se quejaba de que Trump lo tenía todo el rato al teléfono.

- Tom Barrack: amigo millonario libanés, dueño del rancho Neverland de Michael Jackson, rechazó sumarse al gabinete de Trump para no separar sus empresas de sus intereses. Hombre en la sombra de la Casa Blanca, recaudó dinero para organizar la investidura como presidente de Trump. Murió un año después, tras sufrir una caída en el baño.

- Henry Kissinger: de los tiempos de Nixon, aconsejó a Jared Kushner.

- James Comey: director del FBI. Once días antes de las elecciones, dijo que iba a reabrir la investigación sobre los correos electrónicos de Hillary Clinton. Luego, cuando también propuso investigar la trama rusa, Trump lo despidió fulminantemente.

- Brennan: Director de la CIA

- Fusión GPS: empresa de investigación de la oposición demócrata que destapó la supuesta trama rusa.

- Christopher Stele: antiguo espía británico que ayudó a Fusión a investigar las relaciones de Trump con Putin y el Kremlin. En un informe de septiembre del 2016, un mes antes de las elecciones,, sugirió que Trump fue chantajeado por el Gobierno de Putin y avisó a la prensa pero nadie publicó nada aunque la CNN dejó escapar algunos detalles del dosier pero BuzzFeed lo publicó completo. La teoría decía que los rusos sobornaron a Trump en un tosco montaje de chantaje en el que lo grabaron, supuestamente, con prostitutas haciendo la lluvia dorada. La conclusión era que Trump aceptaba sumarse a la conspiración rusa para robar las elecciones e instalarse en la Casa Blanca como marioneta de Putin, siempre según relata Michael Woolf en su libro. Trump lo negó todo y replicó que los medios estaban tan cegados con expulsarlo de la presidencia que se inventaban cualquier calumnia.

- Jeff Bezos: dueño de Amazon y del Washington Post.

- Stephen Schwarzman: director del grupo Blackstone y amigo de Kushner.



El libro arranca un año antes de las elecciones. Nadie creía que Trump ganaría las elecciones, ni él mismo. Trump fue torpedeado por los medios, los demócratas y el "pantano" de Washington.

Entre su propio partido republicano y en los que apoyaban su candidatura, opinaban que Donald Trump no sería presidente ni debería serlo. Un colaborador dijo que la configuración psíquica de Trump hacía imposible que se evaluase él mismo en profundidad, no era capaz de soportar que alguien pudiese saber tanto sobre él y que tampoco hacía falta examinar el pasado de sus colaboradores ni el conflicto de intereses de sus negocios y sus participaciones inmobiliarias porque tenía nulas posibilidades de ganar. El autor señala que Trump pasó de ser candidato de chiste a encantador de una base demográfica desafecta, a nominado risible y a presidente electo que inmediatamente se creyó inevitable y que ahora quería que los medios de comunicación le mostrasen una deferencia desmesurada.

Durante las elecciones, su propio partido le abandonó a su suerte pero Trump sobrevivió a todo: a la publicación de la grabación con el presentador de la NBC Billy Bush donde hacía comentarios sexistas, el CNR le presionó para que abandonase la carrera. La gente se preguntaba si Trump realmente quería ser presidente o solo obtener ser el hombre más famoso del mundo, ganar en renombre y fama, reforzar su marca y montar una cadena de TV propia. Ya se daba por ganador aunque no ganase las elecciones. Trump decía que su campaña electoral era un desastre y sus colaboradores unos "perdedores" y que todos los que le rodeaban eran idiotas. El propio Bannon calificó de "patética" la campaña e incluso Trump rechazaba invertir dinero en su propia elección aunque luego prestó diez millones con la condición de recupèrar todo. El autor señala que la campaña de Trump no estaba diseñada para ganar nada. Y el propio Trump convenció a su esposa Melania de que no ganaría las elecciones. Pero tras ganar (por tres millones de votos menos que la demócrata Hillary Clinton), Trump parecía haber visto un fantasma y su mujer lloraba desconsolada. Pero en una hora, el Trump estupefacto se convirtió en un hombre que creía que merecía ser presidente y que estaba capacitado para ello. Tras ganar, muchos de los que lo habían desdeñado intentaron comprender su éxito pese a que creían que su cerebro era incapaz de realizar las tareas esenciales de su nuevo trabajo de presidente pues era incapaz de relacionar causa y efecto. Tras ganar las elecciones, Trump quiso pasárselo a todo el mundo por la cara.

La Torre Trump se convirtió, tras las elecciones, en el cuartel general de la Revolución Populista,  una cara sede donde se preparó la transición de la presidencia y no en Washington y la "ciénaga". Uno de las primeras medidas de Trump fue organizar el "paseo de los perpetradores", donde todos los que le iban a visitar aceptaban el gobierno de un advenedizo, según el autor.

El autor señala que Trump y su clan de alguna forma sustentaron sus negocios en el flujo de efectivo internacional y el "dinero gris" y que al ser un foco tan visible en la presidencia, se dieron cuenta del lío en el que se habían metido.

Se centra sobre todo en la figura de Bannon, al que el autor define como un ejecutivo a la busca de millonarios que sufraguen sus proyectos. Tras meterse en política, apostó por una versión ultra del Tea Party, que incluía expulsión de inmigrantes, poner la embajada de EE.UU. en Jerusalem y otras cuestiones que el propio Trump asumió más tarde. Además, Bannon había tenido éxito con el marketing digital. Trump entró en campaña pensando que no iba a ganar pero que le iba a hacer famoso en todo el mundo y, por tanto, generaría un incremento de valor de la marca Trump. Era una buena idea para promocionarse y todo el mundo pensó que estaba acabado tras las declaraciones machistas en una televisión pero no fue así. Ni siquiera las sospechas de que Rusia financió su campaña acabaron con él, entre otras cosas porque no lo creían con capacidad intelectual para montar una conspiración, ni esa ni ninguna, por su completa falta de organización. El autor está convencido de que ni el propio Trump esperaba ganar y que solo cuando ganó asumió que eso era lo "lógico". Cuenta que la esposa del candidato, Melania, era la única que confiaba en que iba a ser presidente pero cuando salió elegido se quedó de piedra al darse cuenta de que su mundo perfecto en la Torre Trump se desmoronaba.

El autor cuenta que otros presidentes, que habían hecho carrera política, se quedaban impresionados al entrar en la Casa Blanca y ser recibidos por un séquito de mayordomos y sirvientes, una corte de asesores y un avión privado. Donald Trump no solo no se quedó impresionado, pues ya tenía su propio séquito de sirvientes, sino que además la Casa Blanca era un caserón con 200 años de antigüedad, un edificio viejo y con cucarachas que palidecía ante el lujo de la Torre Trump. Para el presidente, dejar sus negocios por el despacho oval le salía caro, salvo por la promoción que iba a obtener. 

Michael Woolf se basa en sus fuentes para describir a la Casa Blanca como un lugar gobernado por el "jefe" de un clan familiar y amiguetes de confianza, donde todo lo guisan Trump, su yerno (el marido de Ivanka y, al parecer, el único del clan que lee libros) y Bannon. Describe el palacio presidencial como un completo caos sin un programa meditado y donde todo está improvisado. Añade que Trump está completamente desorientado y un día dice una cosa y al rato otra distinta, y así, sucesivamente. Tuvieron que nombrar asesores oficiales pero estos se vieron "puenteados" por la familia de Trump, por ser ellos los que tenían el monopolio del acceso a Trump. Woolf cuenta que una vez que entrabas a trabajar a la Casa Blanca, la gente hacía apuestas de cuántos meses iba a aguantar, pero pasados unos días, lo reducía a cuántas semanas duraría allí, tal era el caos.

El autor cuenta que el presidente se enfadó porque la prensa ponía imágenes vacías del público que acudió a la toma de posesión. Los cálculas más realistas sitúan la asistencia en 200.000 personas pero Trump se empeñó en que allí había un millón. Otra de las cosas que preocupó fue el discurso de Trump, de tono belicista y totalmente caótico, y que se cree que fue escrito por Bannon y luego Trump añadió cosas de su propia cosecha o las inventó directamente improvisando.

Del tema de las supuestas charlas con los rusos, Trump y los suyos se quedaron estupefactos. El autor está convencido de que no tenían ni idea de lo que estaban hablando en televisión. Pero, según el escritor del libro, luego Trump cayó en la cuenta de que si la prensa tiraba del hilo pòdría llegar a los negocios ocultos del millonario, esos que tendría a nombre de testaferros de compañías del Este. Pero eso, de momento, se ha quedado en el terreno de la especulación. Mientras el tema de los espías rusos le parecía increíble, lo que le inquietó era que llegasen a detectar su telaraña de empresas fantasma y otros entramados, si es que existían.

Sobre el carácter de Trump, se vierten todo tipo de descripciones. La principal es que vive en una realidad paralela, en su propio mundo. Por ejemplo, no sabía que tenía que dejar sus negocios si era presidente, una alto cargo de los republicanos se lo tuvo que comentar en privado en un cóctel. Otra idea es que se mete en la cama con una hamburguesa de McDonalds y mira tres canales de televisión: si algo no le gusta, tuitea un mensaje de queja.

También le señalan que dentro de Nueva York, las grandes fortunas lo consideran un empresario de medio pelo, un nuevo rico, pero él se ve como un gran amigo de Murdoch, el dueño de la prensa. Sin embargo, hasta que fue presidente nadie del círculo más vip lo tomó en serio.

Aseguran que cuando le explicaron la constitución, no entendió más allá de la cuarta página.Y que en los conflictos internacionales, no se entera de nada, según cuenta el autor.

En el libro, se detallan las luchas internas en la Casablanca entre judíos y gentiles, como las definió jocosamente Kissinger (creo). En el grupo judío figuran Kushner, el yerno de Trump, y su esposa (e hija de Trump)  Ivanka, convertida por matrimonio, y que serían el ala "demócrata". En el grupo de los gentiles estarían Bannon y otros, que vendrían a representar los intereses extremistas y el programa del Tea Party. Dichas luchas por el control de la Casablanca salieron a relucir cuando comenzaron los primeros nombramientos, ya que cada grupo se esforzaba por colocar a su candidato y desprestigiar al del grupo rival. Entre los fichajes estaba Priebus, un general independiente que pronto se vio arrinconado por dichas fuerzas.

A los pocos meses, Trump estuvo ocupado con dos temas importantes: el escándalo ruso, que el no veía por ninguna parte, y la supresión del programa sanitario Obamacare. En el tema sanitario, la propuesta de Ryan fue "derogar y reemplazar": derogar el programa, lo que gustaría a los republicanos, y poner otro para satisfacer las promesas que Trump había hecho por su cuenta. Según cuenta el autor en este libro, cuando a Trump le explicaban las tesis republicanas sobre sanidad se despistaba y se ponía a hablar de golf.

Sobre el tema ruso, Bannon intentó convencer a Ailes de que "¿Tan mala es Rusia? Son malos, pero el mundo está lleno de tipos malos". Ailes le replicó: "Pero es bueno saber que los malos son los malos. Donald quizás no lo sepa". Para Bannon, el verdadero enemigo era China, nueva fuente de una guerra fría. Cree que Obama lo malinterpretó todo. Cree que el Estado hipernacionalista chino va a perder los estribos y no se va a poder meter al genio otra vez en la botella. Según le contó Bannon a Ailes, dice el autor del libro, Donald fue a Rusia y creyó que iba a reunirse con Putin pero este no parece interesado. El autor señala que Trump era tan incapaz de atar cabos que aunque no hubiese conspirado personalmente con los rusos para amañar el resultado, sus esfuerzos para conseguir el favor de Putin habían dejado un rastro de palabras y actos preocupantes que tendrían un coste político enorme. Tras conocer el informe Christopher Stele sobre la lluvia dorada, Trump lo negó todo, dijo que mientras China hackeaba 22 millones de cuentas americanas, Rusia era más respetuoso.

En cuanto al tema de la inmigración, el autor señala que Bannon comprendió que el "nativismo" y el etnocentrismo tenía adeptos y además sacaba de quicio a los progresistas, a los que tildaba de hipócritas. Para los "privilegiados" progresistas, opinaba Bannon, la diversidad era un bien absoluto pero él pensaba que cualquier persona que no estuviese cegada podía ver las olas de inmigrantes llegaban con un montón de problemas y que recaían en los ciudadanos más expuestos del otro extremo de la escala económica, como se podía ver en Europa. Esa es la visión que recoge el autor. Y los progresistas se negaban a ver los problemas y dificultades que generaba la inmigración descontrolada. La tesis de Bannon es que los globalizadores progresistas habían extendido el mito de una inmigración libre (a pesar de que Obama había sido muy agresivo en materia de deportación de inmigrantes, dice el autor). Las ideas de Bannon de prohibir la entrada a los musulmanes fue "recortada" por Priebus.

Una de las primeras medidas para gobernar fueron las OE (órdenes ejecutivas) o decretos, lo que iba a generar conflicto. El nuevo Gobierno, cuenta el autor, se complicó la vida al replantear procedimientos ya existentes en términos incendiarios, agresivos y con  argumentos ad hominem. El problema, dice el autor, es que presentaron OE para limitar los viajes (lo que desató una ola de terror en los aeropuertos) sin pasar el visto de abogados y reguladores, ni las agencias responsables de aplicarlas y "Trump firmó lo que le pusieron delante". Los amigos de Trump le llamaron por teléfono para abroncarlo. De esta forma, Bannon trazó una línea entre los EE.UU. progresistas y los EE.UU. de Trump. Sin embargo, esta medida draconiana y esa forma de hacer las cosas preocupó a los nuevos moradores de la Casa Blanca.

En cuanto a su disputa con los medios, Trump sufría desde los años 90 burlas de los medios de Nueva York, por lo que decidió triunfar en Hollywood con su propio reality show: "The Aprrentice".

La  parte final del libro se centra en Bannon en su lucha contra el dúa Jaranka y los errores cometidos en la gestión del escándalo de los espías rusos. Por un lado, saltó a la luz que durante la campaña electoral uno de los hijos del presidente, Don Jr, invitó al despacho principal de la Torre Trump a toda una delegación de supuestos agentes rusos porque estos le dijeron que tenían secretos que implicaban a Hillary Clinton. En la reunión estarían Jared e Ivanka, así como Don Jr, y Trump se libró porque nadie lo mencionó entre los presentes. Al poco tiempo, salieron en Wikileaks publicados los correos comprometedores de Hillary Clinton y que supusieron que el fiscal se pusiese a investigar y que, a la postre, hiciese peligrar su carrera presidencial.
Tras saltar el escándalo, en el era tan cantoso como que la reunión se organizó en la torre Trump, las culpas cayeron sobre Don Jr. El autor del libro señala que tanto él como el otro hermano eran gente sensata que llevaban bien los negocios inmobiliarios del padre pero que cayeron en la novatada. El autor comenta que estaba empezando la carrera electoral y nadie daba nada porque Trump saliese presidente, ni él mismo. Jared y Don pensaron echarse unas risas jugando sucio sin pensar que eso les iba a costar un buen escándalo tiempo después.

El segundo error de esta crisis fue que Trump decidió despedir al director del FBI porque quería investigar la trama rusa y, al parecer, los fiscales también empezaron a interesarse en los negocios familiares de Trump con los rusos, lo que el presidente les prohibió investigar sin mucho éxito. El autor cuenta que Bannon consideró que Jared e Ivanka estaban detrás de la destitución del director del FBI, lo que era ir contra toda la institución, algo de lo que luego el propio presidente se avergonzó. Bannon consideró que Jared e Ivanka habían ido demasiado lejos. Dado que la trama rusa y el despido del jefe del FBI no fue bien llevado por los jefes de prensa, empezaron a despedir a cargos como el del jefe del gabinete, sustituido por el general Kelly. Jared e Ivanka incluso metieron a un jefe de prensa, un yuppie llamado  Scaramucci y apodado El Gorrón, que estuvo mendigando un puesto en la Casa Blanca (para obtener desgravaciones fiscales, sugiere el autor) y que solo duró diez días en el cargo tras sus meteduras de pata, conducta inapropiada para el cargo y su palabrería. Tuvieron que nombrar a un nuevo jefe de gabinete para que echase al Gorrón, ya que el anterior había dimitido en protesta por dicho nombramiento. Bannon creyó que era hora de echar a Jared e Ivanka, algo que también se planteó el general Kelly, pero Trump dio largas.

Una de las quejas de Trump es que tras dimitir un fiscal (del que se habían aprovechado de uno de sus informes para echar al jefe del FBI), el presidente nombró a otro y este continuó con la investigación de la trama rusa. Trump se enfadó porque consideraba que el fiscal había sido un empleado desleal pero le explicaron que el problema no eran las personas, sino las instituciones. Cambiaban las personas pero la maquinaria seguía funcionando.

Otra crisis fue la de Afganistán. Un general pidió refuerzos de 50.000 hombres en ese país pero Trump se negó a mandar a nadie más, tras 16 años en un atolladero. Consideró que bastaba con enviar 5.000, los justos para no perder la guerra.

También hubo otra crisis con Corea del Norte, cuando Trump dijo que si ese país no se atenía a las normas, caería sobre él una tormenta de fuego. También hubo un escándalo cuando un grupo neonazi se manifestó contra el traslado de una estatua del general confederado Lee de Charlotteville y hubo una pelea con contramanifestantes de izquierdas. Un extremista de derechas lanzó su coche contra la multitud y causó un muerto y 20 heridos. Trump dijo que “todos” debían ser pacíficos sin condenar expresamente el racismo y el segregacionismo, razón por la que tuvo que rectificar en un conmovedor discurso en favor de la igualdad racial aunque todos sabían que no se creía nada de lo que decía. La prueba es que poco después volvió a ser el Trump de siempre y echó la culpa también a los manifestantes de izquierdas que habían ido allí a montarla. El autor sugiere que ancestros de Trump pertenecieron a un grupo racista contra los afroamericanos.

Tras estas meteduras de pata, Bannon veía siempre la mano de Jared, Ivanka y la eficiente secretaria Hope, que obedecía todas las órdenes de Trump a rajatabla sin pararle los pies. El autor dice que llegó un momento en que parte del equipo de la Casa Blanca se dio cuenta de que el presidente no estaba bien y algunos hicieron las maletas. Otros cayeron. Finalmente, también cayó Bannon, que tampoco había asistido a las vacaciones de Trump en un club de golf, después de comentar que China era el único problema y que vendrían guerras comerciales, un legado que soportaría la próxima generación. Estas declaraciones le obligaron a marcharse de la Casa Blanca y él volvió a la sede de Bravetbart junto a su secretaria. Su idea era convertirse en líder del populismo trumpista, pero sin Trump, y ser presidente de EE.UU. en el 2020, ya que aún contaba con el apoyo de sus mentores millonarios. El libro concluye con que Bannon cree que la revolución del trumpismo rompió las instituciones y que al extremismo de derecha surgirá otro extremismo de izquierda, lo que romperá aún más las instituciones, lo que creará un gran conflicto. Se trata de una destrucción de las instituciones. Dice que aún no sabemos la que se nos va a venir encima.

lunes, 7 de agosto de 2017

Resumen del libro "Lo único exacto", de Alain Finkielkraut (2015)

Resumen del libro "Lo único exacto",  de Alain Finkielkraut (2015)

Resumen del libro original y actualizado en:

El resumen fue realizado por E.V.Pita, doctor en Comunicación Social y licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, filosofía, Europa, Francia, política

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Título: "Lo único exacto"

Título original en francés: "La seule exactitude"

Autor: Alain Finkielkraut

Fecha de publicación en francés: 2015, Editions Stock

Fecha de publicación en español: 2017, Madrid, Alianza Editorial, Anaya

Número de páginas: 319

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Biografía del autor Alain Finkielkraut (hasta el 2017)

Alain Finkielkraut, filósofo y ensayista francés, es profesor de Historia de las Ideas en la Escuela Politécnica de París. En los años setenta también ejerció la docencia en la universidad norteamericana de Berkeley. Es uno de los intelectuales franceses más implicados en los problemas sociales actuales, en denunciar la "barbarie del mundo moderno". Lleva un programa radiofónico en France Culture e interviene muy a menudo en los medios de comunicación de su país. Autor de una obra muy amplia, muchos de sus libros, como En el nombre del otro: reflexiones sobre el antisemitismo que viene o La derrota del pensamiento, han sido traducidos en España. En Alianza Editorial están publicados Y si el amor durara, Un corazón inteligente y La dentidad desdichada. Desde abril del 2014, Alain Finkielkraut es miembro de la Academia Francesa.

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Texto de la contraportada

"Se dice que han vuelto los años treinta. La derecha fundamentalista y facciosa toma las calles, el orden moral sale de las catacumbas, la crisis económica crece buscando un chivo expiatorio y la islamofobia toma el relevo del antisemitismo. Esta analogía histórica pretende esclarecernos, pero nos ciega. El querer leer lo que sale a la luz de lo que ocurrió nos oculta la inquietante actualidad. Mostrar que vivimos un momento crítico e histórico, paradójicamente enmascarado por las referencias incesantes a la Historia; enfrentarnos a este momento crucial en lo que tiene de irreductible para el repertorio de nuestras vicisitudes: ese es el objetivo del libro. Lo que está en juego es tan existencial como intelectual. Si, como escribe François Mauriac, "la prueba nunca vuelve hacia nosotros la imagen que esperamos", nos incumbe ser precisos y mirar de frente a lo inesperado. En una época que tiende a tomarse por otra, la exactitud se convierte en el objetivo principal del pensamiento".

"Alain Finkielkraut, con el rigor que le caracteriza, toma una serie de hechos políticos, sociales, filosóficos, mediáticos..., de los últimos años y, apoyándose en otros pensadores como Hannah Arendt, Albert Camus o Milan Kundera, los analiza y reflexiona buscando entender lo que está pasando, comprender el desequilibrio permanente al que nos empuja el presente.

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ÍNDICE

La prueba del presente

2013

La libertad contra la finitud
Las nuevas misiones de la escuela
La palma del desastre
Viaje por Francia
El adiós de Benedicto XVI
Stéphane Hessel y su librito
Oídos sordos
Los 80 años de Philip Roth en Newark
Nuestra laicidad
¿Es así como viven los hombres?
La discordancia de los tiempos
La moral laica en la escuela
La libertad maltratada por sus propios beneficiarios
La abrogación del mundo real
La urgencia de combates en la retaguardia
¿Qué es la teoría del género?
¿Es reaccionaria Francia?
El desconcierto de la moral
La salida de la religión y de la laicidad
El nuevo frente
La prosa y la pausa
La rebelión de los ángeles
El presente que desconcierta y el pasado que obliga
Las mejores intenciones
El homenaje a Mandela
La casa vacía
Intermerzzo
¿Puede ser uno heideggeriano?

2014

¿Es demasiado tarde?
La regla del tercero
El metapoder
La confusión de las memorias
El réquiem por la indiferencia
"La gran mudanza del mundo"
Los lobos conectados
¡El fascismo no morirá!
La izquierda ya sabe que es mortal
Las salpicaduras de la guerra de Gaza en Francia
La incuriosidad periodística
El crimen perfecto
Si yo fuera François Hollande
El eterno regreso de los años treinta
El equívoco democrático
Las verdades y divagaciones de Éric Zemmour
El anacronismo de los modernos
Memoria judía, memoria polaca
El futuro cruce de los judíos que van con los que vienen
La metamorfosis de Lunel
El precio de la nada
El corazón y la razón
¿Reconocer Palestina?

Enero-junio 2015

El choque
Fractura francesa
Después de Charlie
El atolladero moral de Auschwitz
El espíritu de la penitencia
Lo trágico de la repetición
El nombre que enfada
"El oso y el amante de los jardines"
La buena muerte
Cuando el antirracismo pierde la cabeza
La revocación de la promesa
El "polémico Todd"
Después de la victoria, sigue la lucha

Para concluir

El dreyfusismo intempestivo de Charles Péguy
Grandeza y añagaza de la redención alemana
El final del final de la historia
La noche de Colonia

Epílogo

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RESUMEN

El libro está muy orientado a hechos concretos de actualidad de Francia y sus fantasmas como las dos guerras mundiales, la inmigración, el ascenso electoral de los partidos ultraderechistas, las relaciones con Alemania, pero que, en conjunto, también sirven para el resto de Europa para interpretar los acontecimientos actuales.

El primer capítulo abordan la aprobación en Francia del matrimonio homosexual, como una consecuencia más de la libertad del individuo y la igualdad. El autor señala que en el "matrimonio para todos" se invocó el derecho a la diferencia en nombre de la democracia y ahora nos zambullimos democráticamente en la indiferenciación.  Algunos pesimistas recuerdan que la boda da acceso al derecho a la adopción, a la procreación asistida para las parejas lesbianas, el levantamiento de la prohibición de gestar para otro (las madres de sustitución), lo que daba lugar a hijos con dos padres o dos mamás. El autor no lo ve nada natural y "algo en mí se revela contra esa evicción de la alteridad en la filiación". Una evicción surgida de "un monstruo de la voluntad": el derecho al hijo, el derecho a dar la vida, ahora una libertad individual y no de una obra común entre un hombre y una mujer.
"Al haberse convertido ea creencia secreta que es la tecnociencia en su programa explícito, empieza a manifestarse una oposición; es el rechazo de ver que la libertad se revuelve contra la finitud", dice el autor. En el segundo capítulo, se preocupa de que el Estado esté evangelizando a los jóvenes en un nuevo mundo para convertirlos en la vanguardia de la modernización de las costumbres: no los trata de integrar en una civilización antigua sino de hacer tabla rasa y convertirlos en civilizados.

Luego,  Alain Finkielkraut habla de la película sobre la esclavitud "Django", dirigida por Tarantino, en la que "se congratula maltratando la Historia para vengar a las víctimas". El héroe parece un rapero con los músculos de Rambo y presenta a las plantaciones no como una civilización en decadencia sino como un campo de concentración y las escenas de acción parecen sacadas de un videojuego. Considera que es un ejemplo de "infantilismo" del siglo XXI, burlón, esnob, tontos engreidos con una sonrisita en los labios, con un guiño para dejar ver que no nos engañan. "A modo de realidad solo queda una devastación socarrona", dice  Alain Finkielkraut.

El siguiente caso aborda la globalización y la inmigración y el miedo en Francia a los extranjeros.  Alain Finkielkraut se pregunta si el miedo al otro es un diagnóstico correcto. Periodistas que visitaron "hasbash" en barrios franceses no se siente en su casa, hay desconfianza, se encuentran en un país extraño en su propio país. Es una "reedición" del malestar francés, una recaída del caso Dreyfus y de los años 30: proteccionismo, nacionalismo, todo lo tenemos de nuevo aquí (dice Pierre Rosanvallon en "La sociedad de los iguales"). El autor rechaza esta comparación:" ¿donde estaba el equivalente a los yihadistas o al-Qaeda en los años 30? ¿Había caricaturistas o novelistas amenazados de muerte?". Cree que ahora se tiene miedo a la realidad y solo la comparan desaforadamente para huir de ella.

Otro de los capítulos examina la dimisión del papa Benedicto XVI por razones de salud, un hecho insólito desde 1415. Era un intelectual de casta pero mal actor y pésimo comunicador que ejerció su poder de abdicar. El Papa buscaba la respuesta a las respuestas fundamentales pero criticó el fundamentalismo del Islam que promueve su religión con la espada y, tras un clamor internacional, lo tildaron de "metepatas" pero el autor se pregunta si el metapatas dijo la verdad al no estar preocupado por moderar la susceptibilidad de unos y otros.

En el siguiente capítulo aborda la historia de Stéphane Hessel, el autor del manifiesto "Indignados". El autor de "Lo único exacto",  Alain Finkielkraut (2015), no está de acuerdo con Hessel; la resistencia no es la indignación, es el valor. Dice que Hessel (ya fallecido pero que fue un adolescente hasta su muerte con casi cien años) les ahorra a los jóvenes ese miedo y esas blasfemias: no hay que ser heroico, con la indignación ya basta e inventa el turismo de la indignación: un paseo ético y sin marearse mucho la cabeza. Nos invita a tomar partido por el crucificado, el sin techo, el sin papeles, el sin defensa. El autor también critica a Hessel por cebarse con Israel, como ejemplo del conflicto entre Occidente y el Islam. Recuerda que los palestinos también tienen defectos, que en muchos sitios también se pisotean los derechos humanos y que no se puede comparar la ocupación de los territorios palestinos con la ocupación nazi.

Posteriormente, el autor aborda el aniversario de dos tiroteos en Montauban y Toulouse pero cree que se conmemoraron "haciendo oídos sordos" en un clima tan caldeado que no hay espacio para una reflexión sobre el nuevo antisemitismo. Los políticos consideraron que el discurso político había alcanzado un grado de violencia y estigmación. El autor Finkielkraut vuelve a sacar en el libro a colación el conflicto de Israel. Cita a varios autores que creen que los judíos dejaron de ser la voz crítica de Occidente en el siglo XIX y XX para ser los defensores a ultranza de Occidente sacrificando su ética y conciencia por defender el estado de Israel, motivo por el que surge un nuevo antisemitismo, según la opinión de Finkielkraut. "Ya no es la policía del zar la que fabrica falsedades, es la universidad americana", dice.

Otro capítulo está dedicado a Philip Roth, escritor amigo de Milan Kundera y de Hannah Arendt, de la que dijo que tenía que llevarse bien porque iban a ser enterrados ambos en Bard College. El autor reflexiona luego sobre el comunismo y sus múltiples rostros bajo modos feministas que convierten cada año a Roth en el no-ganador del premio Nobel de Literatura.

En los siguientes capítulos vuelve a abordar el conflicto islamista en Francia, como el despido de una empleada de una guardería que se negó a quitarse el velo y que  Finkielkraut ve como una "derrota para el campo laico". Cree que los defensores del velo no alegan a la tradición sino a los derechos subjetivos, al "I know I what and I want it now". La mayoría de las sociedades democráticas apoyan esa reivindicación y Francia se queda sola. El autor matiza que Francia siempre apostó por la coexistencia de los dos sexos y de la visibilidad femenina y que eso debe poder seguir siendo el hecho de nuestra civilización (pp. 45).

También deja espacio para abordar la corrupción en Francia, con un exministro de Hacienda, Jèrôme Cahuzac, que tenía 600.000 euros en una cuenta en el extranjero. Finkielkraut califica estos hechos de "inapropiados e insoportables". Detrás ve un problema moral: empresarios ricos metidos a políticos que deben parecer virtuosos: "el problema no es la corrupción de los políticos, es la corrupción del sentimiento público que tiende a abandonar lo serio de los asuntos comunes por el sensacionalismo de los asuntos". Y recuerda otros hechos graves: la proliferación de carteristas en el museo del Louvre, un ministro ha enviado refuerzos a un barrio para que los vecinos vayan y vengan con seguridad y una orden que permite dar clases en inglés en Francia. Detrás de la persecución a la corrupción ve un afán de vigilancia y castigar de forma feroz e injusta.

Otros asuntos que aborda son el asesinato de un conductor de una autopista apaleado delante de sus hijos tras verse implicado en un accidente en la autopista cuando iban de vacaciones y que exigió hacer un parte. En el juicio, la familia de los acusados fue protegida. Dice que barbaries como esta no tienen precedentes.

También examina la introducción de una asignatura de moral en las clases de primaria de Francia. El autor coincide con Mara Goyet en que el colegio se ha convertido en brutal y ha fracasado la esperanza libertaria de los años 60 [mayo de 1968]. Dice que el mal no procede siempre de la dominación, un dogma de la crítica social. Dice que los alumnos se convierten en sociólogos de sus propias torpezas: justifican la violencia, la insolencia o la indolencia por racismo, exclusión, precariedad, paro, el ascensor social averiado.

Además examina el caso de un periodista que insultó en el tablón de anuncios del sindicato de la magistratura, lo que abre la cuestión de la libertad de pensamiento y libertad de información en un régimen democrático donde el poder no controla la información pero los portadores de malas noticias ideológicas siguen exponiéndose a duras represalias por sus propios compañeros. Ve que hay cierta precaución por velar por el poderoso y las grandes organizaciones más que defender el derecho positivo de los desfavorecidos: las esposas, los desahuciados, los morosos... Pobre del que diga simplemente la verdad y ose mirar en la mala dirección.

Estudia otro caso violento: 30 heridos en la celebración del PSG del título de campeón de Francia. El autor dice que el culpable de la muerte de la princesa encerrada por su padre no es el padre sino los bandidos que la asesinaron para robarle cuando huía con su enamorado. En ese caso, ocurre lo mismo. Los culpables no son el jefe de policía ni la alcaldesa, sino los vándalos violentos pero se hizo la vista gorda y se permitió a los alborotadores volver tranquilamente a sus barrios. Y señala que el antirracismo integral en el que vivimos no es un ataque contra los abusos específicos del racismo sino contra la realidad. Y añade: "Estamos condenados a batirnos constatemente en dos frentes: contra la abrogación antirracista del mundo real y contra el desencadenamiento racista de los bajos instintos".

Retoma la enseñanza en inglés en las universidades como modo de competir a nivel mundial ante el proceso de uniformización planetaria y anglicanización. El autor cree que es importante que profesores americanos enseñen su lengua inglesa (reservada para cuestiones técnicas) en Francia pero es más urgente velar por el francés empobrecido.

Otro tema que aborda es la introducción de la teoría de género en la ley de orientación escolar en Francia. Señala que los teóricos del género dicen que la diferencia de sexos y sus distintos roles tienen que ver con la cultura. Los postmodernos dicen que todo debe deconstruirse  (formatear) y remodelarse según nuestros deseos. Niñas que juegan al rugby y niños con muñecas. El autor ve una alianza del culturalismo (que describe la multiplicidad del ser) con el tecnicismo (que se hechiza con su plasticidad) permite reducir hasta abolir la parte no elegida de la existencia para que no haya alineación constitutiva. Al reino de las alternativas impuestas debe sucederlo el de las combinaciones libres. "La escuela ha recibido la misión de liquidar la herencia que tenía el encargo de transmitir", concluye Alain Finkielkraut.

También estudia el hecho de que Durao Barroso (UE) calificase de "reaccionarios" a los artistas franceses por querer excluir al sector audiovisual de las negociaciones del tratado trasatlántico y que ve como una campaña de "antimundialización" reaccionaria. Para el progresista Barroso, dice Alain Finkielkraut, la cultura debe disolverse en el mercado mundial sin fronteras pero detrás está la idea de que este mundo ya no se puede llamar "moderno" sino "capitalista", que es su verdadero nombre, y no cabe una dualidad.

Otro tema de interés es el ataque con gas en Guta en Siria y que Obama calificó de "línea roja que se ha cruzado". El autor ve necesaria una respuesta militar cada vez que se trasgreda la prohibición pero mientras los Estados actúan la ciudadanía permanece silenciosa. El autor cita a Pierre Manent, quien sospecha que tras el 11-S, las guerras de Afganistán e Irak, la islamización de las primaveras árabes, y los yihadistas influyendo en la rebelión siria, "nos hemos dado cuenta de que la humanidad está surcada por separaciones mucho más profundas, mucho más intratables de lo que pensamos". Hay levantado un muro entre el mundo árabe-musulmán y el nuestro y la ciudadanía es escéptica.

El tema de la laicidad en los centros escolares vuelve a la palestra. En 1989 fueron expulsadas dos alumnas por llevar velo y comienzan las protestas por la "estigmatización del Islam". En el 2004, una comisión abogó por atajar el problema de la "pérdida de territorio francés" con la prohibición de signos religiosos en la escuela porque el velo es el árbol que oculta el bosque ya que hay un movimiento de alcance muy distinto en los barrios periféricos y cada vez más gente cuestiona las leyes de la República (incluidas las ciencias o las letras o la educación física). El comunitarismo islamista ha abierto una brecha. El autor recuerda que la laicidad es la solución que la Europa moderna ha encontrado para salir de las guerras civiles religiosas pero es una solución que la Europa materialista no sabe respetar y que está más preocupada por un conflicto entre poseedores y desposeídos.

El fascismo del Frente Nacional es otra de las preocupaciones del autor. Dice que nuestra época invoca incesantemente el cambio y niega al mismo tiempo el que está desarrollándose ante sus ojos. Ahora se les llama populistas cuando siguen siendo lo mismo de siempre en busca de presas.

Los levantamientos de campamentos ilegales de "roms" y la obligación de la izquierda de salir en defensa de la justicia es otro tema que aborda el autor, lo mismo que la expulsión de una alumna kosovar junto a su familia. Los reproches tras el tiroteo a los caricaturistas del Charlie y el ataque a la sala Bataclan o la noche de Colonia también le impulsan una reflexión, lo mismo que el cuerpo del niño refugiado sirio Aylan Kurdi en una playa.

Finalmente, el autor concluye citando a Jean-Denis Bredin que, desde el caso Dreyfus en 1899, hay dos mentalidades antagonistas en Francia: "los que hacen del individuo humano la medida de todas las cosas, de la Patria, Familia, Propiedad, Humanidad, Dios y los que plantean y sirven a valores superiores al individuo: Dios, Patria, Estado, Ejército, Partido; los que luchan por la justicia, ideal indefinible de libertad, verdad, generosidad y los que luchan por los prejuicios: orden establecido, organizaciones consagradas, cosas juzgadas..." (página 277). El autor añade que el nazismo arrastró en su apocalipsis el honor de la raza, es decir, la obligación con los muertos. Las naciones democráticas, para estar seguras de volver al mismo camino recto del humanismo de las Luces, le han cedido, sin desenvainar siquiera, su nobleza obliga. No han comprendido que ese abandono es su verdadera victoria, su maleficio próspero.

El autor finaliza diciendo que el final del final de la historia no ha llegado pues hay una lucha contra la islamización de Francia y la dirección del islamismo y la recuperación de los territorios perdidos por la República sin caer en la trampa de una guerra civil. Añade que Occidente no está pagando por sus crímenes coloniales sino que detrás hay un afán universalista del islamismo porque busca la expansión total de su fe (la yihad).


miércoles, 19 de julio de 2017

Resumen del libro "El gran retroceso", de Bauman, Zizek, Della Porta y otros (2017)

Resumen del libro "El gran retroceso", de Bauman, Zizek, Della Porta y otros (2017)


Resumen original y actualizado en:
https://evpitasociologia.blogspot.com/2017/07/el-gran-retroceso-de-bauman-zizek-della.html

Resumen elaborado por E.V.Pita, doctor en Comunicación Social, licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, neoliberalismo, economía política, democracia,

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Título: "El gran retroceso"

Subtítulo: Un debate internacional sobre el reto urgente de reconducir el rumbo de la democracia

Título original en alemán: "Die grosse Regresion. Eine internationale Debatte über die geistige Situation der Zeit.

Autores:  Santiago Alba Rico, Arjun Appadurai, Zigmunt Bauman,  Donatella della Porta, Nancy Fraser, Marina Garcés, Eva Illouz, Ivan Krastev, Bruno Latour, Paul Mason, Pankai Mishra, Robert Misik, Oliver Nachtwey, César Renduelles, Wolfrang Streeck, David Van Reybrouck, Slavoi Zizek.


Fecha de publicación en alemán: Berlín, 2017

Fecha de publicación en español: Barcelona, 2017 / Seix Barral, Editorial Planeta

Número de páginas: sobre 360

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Texto de la contraportada

"Nos encontramos en un escenario impensable hace unos años. Trump es el rostro enfurecido de una nueva demagogia que dice estar contra la élite mientras llama a la construcción de muros. La sorpresa del Brexit  ha dado paso a un clima de desilusión y de fatiga democrática. Los partidos nacionalistas y las tendencias autoritarias se extienden por Europa. Y asistimos a una normalización del odio a los inmigrantes, a la brutalización del discurso público y a la desconfianza en los medios de comunicación. ¿Cómo hemos llegado a esta situación? ¿Es posible cambiarla?"

"Este libro analiza el actual momento político y social, lo sitúa en un contexto histórico, reflexiona sobre los escenarios futuros y discute estrategias para contrarrrestar esta regresión global. Intelectuales e investigadores de prestigio internacional inician aqui un debate tan urgente como necesario"

Texto de las solapas

 Santiago Alba Rico sostiene que "hay muchas razones para pensar que 2017 está más cerca de 1917 o de 1930 que de 2018". Por su parte, Arjun Appadurai mantiene que "los 62 millones de estadounidenses que eligieron a Trump votaron por él y contra la democracia". En cuanto a  Zigmunt Bauman (recientemente fallecido), "se ha creado un clima de desconfianza, recelo y competencia a degüello. Y en él, las semillas del espíritu colectivo y de la ayuda mutua se asfixian, se marchitan y
decaen".

La autora Donatella della Porta añade que "el populismo no empodera al pueblo sino más bien al líder individual". Por su parte, Nancy Fraser mantiene que "se abre ante nosotros una situación inestable en la que hay mentes y corazones que pueden ser conquistados". En cuanto a Marina Garcés, esta indica que "no sabemos cómo responder a la muerte real, la de los viejos y los enfermos, a las mujeres violadas y asesinadas, a los refugiados y a los inmigrantes que cruzan fronteras dejándose en ellas la piel". Otra de las coautoras, Eva Illouz, mantiene que "a largo plazo, el liberalismo podría estar condenado a la extinción".

 Por su parte,  Ivan Krastev indica que "lo que hoy experimentamos es un completo cambio de rumbo; la destrucción del mundo que nació en 1989". Mientras, Bruno Latour, considera que "en vías de desmembramiento, Europa no puede contar con Estados Unidos, en manos ahora de un nuevo rey Ubú". En cuanto a Paul Mason, este señala que "si hay un agente colectivo que pueda pilotar la transición hacia algo más allá del capitalismo, lo compondrán los jóvenes, conectados y relativamente emancipados. No son una clase, pero el desplome del neoliberalismo los ha dejado sin futuro".

Respecto a Pankai Mishra, este sostiene que "la elevación de un rencoroso trol de Twitter a hombre más poderoso del planeta es el último recordatorio de que las proclamas de las élites sobre la democracia y el liberalismo nunca coincidieron con la realidad del país". Por su parte, Robert Misik afirma que "la competitividad ha llevado a las sociedades pluralistas al borde del colapso". En cuanto a Oliver Nachtwey, dice que "el individuo se mide según su rendimiento en el mercado. Los ganadores obtienen un dividendo de autonomía, los perdedores, estigmación".

Finalmente, otro grupo de autores señala la siguiente. César Renduelles mantiene que "la única salida a la implosión de la UE pasa por deshacer el malentendido histórico que daba prioridad al mercado en la construcción de un proyecto político continental". Wolfrang Streeck afirma que "con el paso a la postdemocracia, llegó al mundo una nueva clase de mentira: la mentira de los expertos".  David Van Reybrouck indica que "las elecciones son el combustible fósil de la política: si en su día impulsaron la democracia, ahora generan nuevos peligros". Por último, Slavoi Zizek sugiere que "tanto la izquierda progresista como la derecha populista están atrapadas en la política del miedo. La primera tarea que debemos realizar es desplazarnos del miedo al "angst".

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ÍNDICE

Prólogo

- Retrocesos, repeticiones, restas (Santiago Alba Rico)

- Fatiga democrática (Arjun Appadurai)

- Síntomas en busca de objeto y nombre (Zigmunt Bauman)

- Políticas progresistas y regresivas en el neoliberalismo tardío ( Donatella della Porta)

- Saltar de la sartén para caer en las brasas. Neoliberalismo progresista frente a populismo reaccionario (Nancy Fraser)

- Condición póstuma (Marina Garcés)

- De la paradoja de la liberación a la extinción de la ética liberal (Eva Illouz)

-Un futuro para las mayorías (Ivan Krastev)

- La Europa refugio (Bruno Latour)

- Superar el miedo a la libertad (Paul Mason)

- La política en la era del resentimiento. El oscuro legado de la Ilustración (Pankai Mishra)

- El valor de la audacia (Robert Misik)

- Descivilización. Tendencias regresivas en las sociedades occidentales (Oliver Nachtwey)

- De la regresión global a los contramovimientos  postcapitalistas (César Renduelles)

- El regreso de los reprimidos como principio del fin del capitalismo neoliberal (Wolfrang Streeck)

- Estimado presidente Juncker (David Van Reybrouck)

- La tentacion populista (Slavoi Zizek)

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RESUMEN

Un grupo de autores europeos cree que, con las sacudidas de inmigración y terrorismo en Europa o la guerra de Siria. se han establecido unas nuevas políticas de recorte de derechos que nos lleva a estar en un momento de regresión democrática (unos derechos que tanto costaron conseguir). Lo atribuyen a los modelos alternativos que han surgido como consecuencia de la crisis del neoliberalismo, un modelo basado en el crecimiento económico y la globalización y que dan por agotado tras la crisis económica del 2008. En su lugar, surgen alternativas políticas diversas, unas regresivas y escoradas hacia la derecha (como el populismo antiglobalización de Trump) y otras hacia la izquierda (como un replanteamiento de la socialdemocracia) en las que los partidos progresistas deben recuperar la credibilidad como representantes de los sectores que han resultado más perjudicados económicamente.

La autora Donatella Della Porta lo sintetiza así en la página 85: "La impresión de que estamos ante un gran retroceso se nutre de los sucesos que culminaron con la votación del brexit y la victoria de Trump en las elecciones presidenciales, pero también se ha visto reforzada por las tendencias registradas en Francia, donde el Frente Nacional tiene una larga historia, en Alemania, con el rápido crecimiento de Alternativa por Alemania y también en Austria, los países escandinavos, Polonia y Hungría. El Tea Party de EE.UU,, Pegida en Alemania, la Liga de Defensa Inglesa en el Reino Unido, el Bloque Identitario en Francia y Casa Pound en Italia son ejemplos de política de extrema derecha en forma de movimientos sociales. Aunque todavía disponemos de escasa evidencia empírica para desarrollar un análisis detallado de este giro regresivo, podemos definir los temas más relevantes".

Por su parte, Zymung Bauman (fallecido en 2017) hace especial hincapié en la emigración sugiere en la página 60 que el origen primario del fenómeno hay que buscarlo en el miedo a lo desconocido, a los extranjeros o gente de fuera. Señala que en el mundo en que vivimos la inmigración seguirá su lógica hagamos lo que hagamos. "El proceso va a desarrollarse durante mucho tiempo, de la mano de la globalización, Hay una contradicción entre el cosmopolitismo y la ausencia virtual de una conciencia, una mentalidad o una actitud cosmopolita. Este problema está en la base de nuestros dilemas actuales más persistentes y nuestras preocupaciones más inquietantes" (página 61). Dice que ese mecanismo de "nosotros" y "ellos" acompañó al hombre desde sus mismos orígenes pero ahora la "situación cosmopolita" viene impuesta en la agenda política y la gente no encaja, lo que ha generado miedos populares aprovechados por los demagogos. "Desde lo más alto a lo más bajo de la sociedad se crea un cloma de desconfianza mutua y recelo y las semillas del espíritu colectivo y de la ayuda mutua se asfixian" (página 65).

Bauman termina su análisis con que "como resultado de la globalización y de la división consiguiente del poder y de la política", en la actualidad los estados se están convirtiendo en poco más que vecindarios un poco más grandes, encajados dentro de unas fronteras vagamente delineadas, porosas e ineficazmente fortificadas. Y los antiguos vecindarios se esfuerzan ahora por asumir los roles de pequeños Estados sacándole el máximo partido de lo que queda de política cuasilocal". Ve un territorio poblado de tribus que evitan el conflicto entre los bandos pero tratan como inferiores a los otros miembros de la tribu.


El escritor Paul Mason explica los cambios que han surgido tras el derrumbe de la URSS en 1989-1991 y que, tras la victoria de Trump, estos mismos síntomas del desplome empiezan a ser visibles en Occidente afectando a la globalización, los valores sociales progresistas, los derechos humanos y el Estado de derecho. De ser así, la forma por defecto del capitalismo sería  un nacionalismo xenófobo y oligárquico y todos los proyectos de justicia social sufrirían un reajuste nacional (como en los años 30). La propuesta de Mason es que la izquierda se deshaga del neoliberalismo para preservar la globalización, reducir la desigualdad y redistribuir los rendimientos del comercio y del progreso tecnológico entre los trabajadores y la gente joven.

Estas son las cinco reformas que propone Mason (pp.206):

1) Adoptar políticas industriales que traigan al Norte el trabajo productivo (dan igual los efectos en el PIB del sur)

2) Forzar a las empresas a asumir sus responsabilidades con comunidades reales, concretas y específicas y no con la sociedad civil en abstracto.

3) Renacionalizar los servicios públicos estratégicos para darlos de forma gratuita o a precios baratos, paliando así los efectos del trabajo precario.

4) Erradicar los entramados en paraísos fiscales y banca en la sombra para financiar más inversión pública.

5) Desfinanciarizar la economía: aumentar los salarios, reducir la dependencia del crédito y equilibrar la deuda pública y privada con quitas, tener la inflación controlada y hacer controles de capital.

Señala que estas reformas no acaban con la globalización pero la revertirían en parte (hasta que se corrigiesen sus desequilibrios sociales) y ayudarían a estabilizar y preservar la economía global interconectada.

Respecto a la inmigración, Mason ve que es inevitable y que se podría regular y monotorizar, introducir reformas en el mercado laboral para evitar la explotación del inmigrante y dar la vuelta a la austeridad.


El periodista y escritor austríaco Robert Misik (premio nacional austríaco del periodismo cultural en el 2009) se centra en el ejemplo de la UE, que tiene una arquitectura política-económica "implicitamente" neoliberal, en el sentido de que hace muy complicado implantar conceptos de propios de la izquierda en la política práctica.

Misk (pp.243) señala que para que se produzca un cambio de rumbo hacen falta tres cosas:
1) partidos de izquierda nacionales vivos que gocen de la suficiente credibilidad como para ganar las elecciones en sus respectivos países.

2) Consolidar la soberanía del discurso progresista en Europa para crear las condiciones necesarias para una reestructuración.

3) Alianzas entre gobiernos renovados en el ámbito europeo.

Una de las críticas que Misik hace a las socialdemocracias europeas es que estos partidos hace décadas que se amoldaron al paradigma neoliberal mientras surgen otros partidos como Syriza que los reemplazan, como Podemos, que se enfrentan a ellos, o como los lusos, que se coaliccionan.

Para que los partidos progresistas recuperen la credibilidad, Misik propone varios puntos:

1) Ver la realidad esbozada por Misik

2) Durante 30 años el ciudadano de a pie ha pagado el precio de la globalización neoliberal y considera a la izquierda como parte del "establishment". Hace falta un programa distinto.

3) Hacer desaparecer la arrogancia hacia los votantes.

4) El votante de clase obrera está enfadado porque los partidos de izquierda le prestan demasiada atención a las demandas d baños públicos transgénero y no le hacen caso a las demandas obreras sobre su situación económica y social.

5) Buenos empleos, subida salarial, vivienda asequible, educación y oportunidades para los hijos son cuestiones clave y hay que mostrar al votante de forma creíble que sí importan estas cuestiones y tiene un plan.

6) La desaparición de las redes de movimiento obrero creó "agujeros" en la estructura de la vida de los barrios no privilegiados que ahora se sienten abandonados. La propuesta es construir estructuras modernas en los barrios como los "community organizing".

7) No tildar a la clase obrera de misógina, antifeminista, xenófoba porque cualquier padre de familia quiere que su hija disfrute de todas las oportunidades de crecimiento existentes y tengan un buen trabajo bien pagado.

8) Animar a los activistas a ocupar cargos en los partidos, muy sobrerrepresentados ahora por intelectuales de clase media mientras que en los barrios obreros predominan los "apparatchik" rancios de los años 70 y que solo llegan alto en los partidos muertos. Hay que dejar sitio a jóvenes de valía.

Dentro de la propia alianza progresista (inteligencia burguesa y clase obrera) hay quienes luchan por conquistar nuevos derechos civiles y quieren modernizar nuestras sociedades y quienes abogan por la bonanza económica. Misik recuerda que la izquierda se creó para lograr lo imposible: mejorar el mundo y la vida de las personas a pesar de todas las adversidades y la aparente falta de perspectivas.



Otros autores han estudiado el ascenso de una alternativa de derechas retrógradas. Oliver Nachtwey muestra su preocupación por el presidente Trump que parece lo contrario de una sociedad occidental como sociedad de autocontrol en las que las fuerzas de progreso social se encuentran como en casa y fomentan la educación, la igualdad de derechos y la integración social. Pero este ideal se ha trastocado debido a que en el debate político ha surgido una rabia incontrolable, un odio impúdico, sentimientos peligrosos, fantasías violentas... En parte, es lo que le llaman el electorado resentido o la política del resentido, que surge en lugares donde la desigualdad se ha incrementado.


Po su parte, Donatella della Porta ve un gran paralelismo entre lo ocurrido a finales del siglo XX y los acontecimientos descritos en La Gran Transformación, de Karl Polanyi (1943). En las páginas 75, 76 y 77 de "El Gran Retroceso" (2017), Donatella della Porta señala que "el neoliberalismo y su crisis se pueden entender dentro de un marco que el economista político Karl Polanyi ha descrito como un doble movimiento en el desarrollo del capitalismo. Tras la expansión de los mercados apareció un contramovimiento que busca la protección de la sociedad. Polanyi advirtió contra la transformación de la mano de obra, la tierra y el dinero en mercancías (mercantilización), tendencia que sin un contrato adecuado podría destruir la sociedad"

Della Porta añade que "en su análisis, Polanyi se centró en algunas de las formas más específicas que pueden asumir los contramovimientos (movimientos de gente que se siente traicionada por cambios como los producidos por el neoliberalismo). Esos contramovimientos - afirmó Polanyi - son en realidad movimientos reactivos, es decir, tienen una actitud defensiva y orientada al pasado. De hecho, a menudo se establecen como resistencia contra una ideología que predica el predominio del mercado sobre cualquier otro aspecto de la sociedad. Por poner solamente  dos ejemplos:  en muchos casos estallaron rebeliones campesinas cuando los trabajadores del campo sintieron que el contrato social implícito que les ofrecía por lo menos una protección mínima contra los caprichos del mercado había sido quebrantado; del mismo modo, los llamados motines del pan (food riots) se han interpretado a menudo como reacciones ante la destrucción de una economía moral cuando se cercan las tierras comunales y se desregula el mercado de productos básicos, como el pan. La historia nos enseña que los contramovimientos que buscan el restablecimiento de derechos tradicionalmente garantizados pueden proponer narrativas progresistas y ofrecer visiones incluyentes y participativas, pero también pueden inspirarse en modelos regresivos y en ideas excluyentes y plebiscitarias".

Además, Della Porta incide en que "la implementación política de los dogmas económicos neoliberales ha revelado algunos paralelismos con la "gran transformación" descrita por Polanyi. Cuando el éxito de la resistencia contra el fundamentalismo rampante del mercado había hecho posible una expansión de la protección social dentro de algunas naciones-Estado (socialdemocracias y "socialismo real").

Añade Della Porta (página 80) que la juventud con un alto grado de formación no es el único grupo social perjudicado por el asalto liberal a los derechos civiles y sociales. Toma por caso los pensionistas y los funcionarios públicos, porque sus condiciones de vida se han vuelto más precarias, lo mismo que los obreros de fábricas grandes y pequeñas cerradas o con peligro de cerrar. Todos ellos han participado en las protestas; sacaron a la calle "a una especie de sociedad de los dos tercios (invertida), de los más afectados por las políticas de austeridad".

Della Porta recuerda que Bauman (2002, "Modernidad líquida") demostró "con solvencia" (página 81) que "el neoliberalismo produce una sociedad líquida que destruye la vieja base de la identidad personal, colectiva y política, mediante la movilidad obligada y la correspondiente inseguridad". Dice que el movimiento obrero desarrolló una identidad distintiva, sostenida por una compleja ideología, y los nuevos movimientos sociales centraron su interés en problemas específicos, como los derechos de género o la defensa del medio ambiente". Añade que los participantes en las protestas antiausteridad parecieron desafiar la individualización, así como su miedo y su carácter excluyente, proponiendo en cambio una ciudadanía incluyente (la gente del 99 %). Se estableció como un "robusto marco moral" frente a la amoralidad del neoliberalismo y la mercantilización de los servicios públicos. El neoliberalismo llegó a hacer responsables a los individuos de su supervivencia y proclamó que la motivación egoísta era benéfica pero fue estigmatizado en nombre de los derechos preexistentes, que reclamó el retorno al bien común frente a políticas neoliberales "injustas e ineficaces".

A lo largo de la crisis, continúa Della Porta, se culpó a las grandes corporaciones que no dan cuenta a nadie de sus decisiones, ni siquiera a sus gobiernos, en lo que la gente ve como el "secuestro de la democracia" (pp. 82). Las protestas antiausteridad de 2011 a 2014 se centraron en la soberanía nacional, en evitar el expolio de los derechos de los ciudadanos por parte de unas élites globales que no rendían cuentas ante ningún electorado pero los activistas defendían los derechos políticos y sociales en tanto que derechos humanos. La denuncia de la corrupción del 1 % quedó enmarcada en una lucha contra la concentración de poder en manos de una oligarquía pero pronto evolucionó hacia la reclamación de una democracia directa, más que un retorno a los pactos sociales del capitalismo fordista. La autora ve una extensa politización del sur de Europa a través de movimientos como Podemos, Bloco de Esquerda, Movimento 5 Stelle o Syriza, así como Occupy (Corbyn y Sanders).


















miércoles, 12 de abril de 2017

"El gran cambio disruptivo del siglo XXI" (Selección de reportajes) / por E.V.Pita (2017)

"El gran cambio disruptivo del siglo XXI" 

(Selección de reportajes)


 https://eleconomistavago.files.wordpress.com/2017/04/impactosocial1.pdf
"El gran cambio disruptivo del siglo XXI"
Por E.V.Pita (2017)
Selección de reportajes


INTRODUCCIÓN

El nuevo cambio disruptivo del siglo XXI

En el siglo hubo tres grandes cambios sociales que transformaron por completo el mundo hasta hacerlo irreconocible: el triunfo del automóvil y la economía del petróleo, el éxodo del rural a la ciudad y la incorporación masiva de la mujer al trabajo. Estos tres cambios fueron suficientes para convertir una sociedad agraria y patriarcal en otra urbana e igualitaria. La transición duró medio siglo y aún no está completa.

Entrado el siglo XXI nos enfrentamos a otro cambio social que surge con el triunfo de Internet, la globalización y el progresivo reemplazo del petróleo por la electricidad. El principal afectado es el empleo, ya que los nuevos modelos de producción eliminan muchos puestos de trabajo que son automatizados, ya sea por los avances en las redes sociales como por la robotización. A ello se suman otros procesos, como el autopago y la conversión del cliente en “prosumidor” (productor-consumidor) en el que asume funciones como gestionar sus pagos y la cuenta bancaria, montar sus propios muebles, retocar sus fotos y otras funciones que antes las realizaba un profesionales. Esto desemboca en la llamada revolución “maker” en la que el propio ciudadano imprime los objetos que necesita en 3D en su casa sin necesidad de importarlos; el hogar se convierte en una fábrica-laboratorio y las oficinas en estudios de trabajos de proyectos y talleres de impresión de prototipos. Un mundo donde funciona Internet de las Cosas y las máquinas se comunican entre sí.

A todos estos avances se suman novedades como el coche autónomo, el “share-car” y surgen grandes plataformas como Arbrn o Uber para alquilar casas o coches en función de la demanda.

En esencia, la llamada Industria 4.0. parece ser una versión muy avanzada del capitalismo liberal. La revolución que está detrás es la reducción de costes y la autoproducción. El cambio social podría venir de la implantación de una renta básica universal como modo de paliar los efectos previstos en el mayor desempleo. Y la distopía viene de ver cómo el hogar se convierte en una fábrica en la que los asalariados trabajan en función de los proyectos que les encargan sus empresas en una sociedad menos globalizada pero más hiperconectada y, quizás, gobernada en un futuro por inteligencia artitificial.

La siguiente selección de reportajes muestra cómo se han ido concretando este cambio social.

E.V. Pita (2017)




ÍNDICE



Introducción

1. “Los mostradores desiertos” (2013)


2. "La Singularidad, el sueño de Silicon Valley" (2015)

3. “40 expertos en derecho tecnológico debaten sobre los contratos inteligentes” (2016)

4. “La fábrica inteligente ya está aquí” (2016)

5. "Expertos vigueses en ciberseguridad alertan a hogares e industrias de su vulnerabilidad" (2017)

6. “El movimiento «maker» irrumpe con fuerza en el centro de la ciudad” (2017)

7. “Bufetes de Vigo se especializarán en la defensa legal de robots” (2017)

8. “Vigo impulsa la mayor plataforma gallega de abogados digitales” (2017)

9. "Empresas de Vigo ensayan la revolución del «blockchain»: contratos sin intermediarios" (2017)

10. «Es urgente legislar sobre los coches autónomos porque son una realidad» (2017)

11. "Tres parados invierten 60.000 euros para abrir el primer FabLab de Vigo" (2017)

12. “Imprimen en 3D por mil euros el primer androide casero que habla gallego en Vigo” (2017)

13. "Vigo entra en una red mundial que conecta a 15.000 emprendedores" (2017)


E.V.Pita (2017)















miércoles, 16 de noviembre de 2016

Conferencia: "¿Somos corruptos por naturaleza? (O por descuido) - universidad de Alcala de Henares

Conferencia: "¿Somos corruptos por naturaleza? (O por descuido) -

En la facultad de Filosofía de la Universidad de Alcala de Henares

Primera ponente: Marta Bahamonde
Las teorías contractuales han estudiado la relación entre la democracia y la educación.

Uno de los autores, John Dewey, dice que en tiempos de confusión hay que radicalizar la democracia.
Considera que la democracia reside sobre una cuestión ética y pública. Por ejemplo, cuando las leyes hablan de la igualdad pero los discursos de los políticos es de machismo o racismo.
Según Young, una de las críticas del feminismo esa que la igualdad en el mundo público hay un techo de cristal.
Otro problema es que esta sociedad es plural y hay que integrar a todos.

El principal escollo es el considerar la democracia como un procedimiento de gobierno. Hay una separación entre la político  (público) y la Moral. (Privado)
Hay muchos ejemplos de la separación del sistema político ajeno a lo que consideramos justo e incluso atenta contra ellos : una ley de urbanismo que derriba o desaloja a pobres, leyes laborales que nos obligan a trabajar más, etc...

Sevla Benhabib propone extender lo publico a aquellas minorías inviabilidadas o la violencia de género (que ahora es considerado un problema público).

Dewey considera que lo público y privado están interrelacionados. El Estado debe cuidar de que cada persona se pueda desarrollar. Al individuo se le da mayor poder, por lo que luego se debe educar al individuo.

Estos autores señalan que si la democracia atendiese a los individuos se podría solucionar problemas como la corrupción. La democracia ha sido una forma de vida general y no solo poder político y legal.

Segunda ponente : Alicia Garcia

Aborda las sociedades que cuidan o que inculcan el miedo.

La ponente dice que no sabe lo UE va a decir porque la corrupción no se ve pero nos afecta y no tiene ninguna imagen. Con su lupa de filosofa no ve nada, el mal no es tangible.
Pone el ejemplo de Anna Harend, que fue a escribir de un drama y se encontró con que el mal era banal.

Plantea varias teorías e hipótesis que se están planteando.
La sociedad es una estructura que nos acoge, la hacemos cada uno pero como la conceptualizamos es mediante un molde que llevamos insertado.

La sociedad del riesgo (Ulric Beck) habla de una sociedad en la que los riegos causan daños irreversibles, el reparto de los riesgos no afecta a todos por igual, hay vacío político e institucional, los ciudadanos están desencantados, hay una creciente individualización (si tengo miedo me miro a mi y no al otro), falta de sentido (para que estudiar si me voy al paro), incertidumbre.
El miedo es el motor: queremos seguros del automóvil, de casa...

Otra autora, Joan Tronto, elabora otro planteamiento de modelo social: la sociedad del cuidado. Hay que buscar soluciones para los riesgos pero no son externos sino que sabe que van a pasar. No me preocupa. La vida no es estática (vida en el campo: la hoja siempre se cae en otoño ). Además hay una interdependencia sistémica (todos vamos en el barco), creencia en la responsabilidad (no hace falta vigilar).

Definiciones de la corrupción

- Incumplimiento intencionado del principio de imparcialidad con el propósito de obtener un beneficio personal  (Vito Tanzi)
En este caso, la culpa es del ciudadano porque el Estado es bueno.

- Acto de un funcionario para beneficiarse. (banco mundial )
Si le pido agilizar con contactos que me adelanten una fecha de expedición.
Cuando tienes una ley y la echas atrás.
Un gobierno cambia las reglas para forrarse.

La corrupción genera costes a la Administración, estanca la economía y desalienta a los emprendedores.

La OCDE encontró todos los tipos posibles de corrupción en África. Hay sectores comerciales muy vulnerables, hace que sean sociedades frágiles, el intercambio es en especies, la corrupción es sistémica (todos están implicados), no hay nadie que aplique la ley.

Entre las soluciones se propone visibilidad, transparencia, pero si yo no lo veo ¿qué pasa?

Nuestros modelos éticos se basan en lo que vemos pero no en las emociones. Desde Aristóteles, se trabaja con lo que se toca y se ve (el alma queda fuera). Seguimos confiando en la visión pero no hemos podido ver todos los casos de corrupción. Por eso, se propone que se haga una ética sin razón (mediante el discurso, no hay corruptos sino situaciones que nos llevan s ello). El individuo está en varias redes (la ética del amor, el principio de la no contracción).




domingo, 13 de noviembre de 2016

"Gobernando el vacío", de Peter Mair (2013)

Resumen del libro "Gobernando el vacío", de Peter Mair (2013)


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Título: Gobernando el vacío

Subtítulo: La banalización de la democracia occidental

Título original: Ruling the Void. The Hollowing of Western Democracy.

Edición en inglés: Verso, New Left Books, 2013

Editorial: Alianza Editorial, Madrid, 2015

Número de páginas: 173

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Biografía

Peter Mair (1951-2011) fue uno de los principales politólogos de su generación. Pionero en el estudio del cambio en los partidos y sistemas de partidos, fue profesor en universidades de Irlanda, el Reino Unido, Países Bajos e Italia, antes de ocupar una cátedra de Política Comparada en el Instituto Universitario Europeo de Florencia.

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Texto de la contraportada

"La era de la democratización de partidos ha pasado", así comienza Peter Mair su sobrío análisis de las perspectivas actuales de la representación política en el mundo desarrollado. Las transformaciones sufridas por los partidos y la indiferencia ciudadana hacia el mundo político tiene consecuencias sobre la reputación, la legitimidad y la eficacia de la democracia moderna. En las democracias de la Europa occidental, la participación electoral está en declive y ha disminuido considerablemente la afiliación a los principales partidos, al tiempo que las élites politicas se están remodelando como una clase profesional homogénea y retirándose a instituciones estatales o semiestatales que ofrecen una relativa estabilidad en un mundo de votantes inestables. Paralelamente, proliferan y gana credibilidad prácticas y órganos no democráticos, de forma que estamos asistiendo a la aparición de una idea de la democracia a la que se está despojando de su elemento popular. "Gobernando el vacío" sintetiza años de trabajo científico y crítico sobre el final de un período de lo que hemos conocido como gobierno democrático, una historia que nos atañe a todos.
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ÍNDICE

Introducción

Democracia e indiferencia

Indiferencia y renovación

Redefiniendo la democracia

1, El final de la participación popular

Desinterés ciudadano

Participación electoral

Volatilidad electoral

Lealtades al partido

Afiliación  a los partidos

Conclusión

2. El desafío al gobierno de partidos

¿Son importantes los partidos?

La pérdida de cohesión electoral

El problema del gobierno de los partidos

La difuminación del gobierno de partidos

3. La retirada de las élites

El siglo de la política de masas

De la sociedad civil al Estado: la situación de los partidos

Las funciones de los partidos

4. La democracia popular y el sistema político de la UE

Protección de la democracia o contra la democracia

El sistema politico de la UE

Politización y desplazamiento

Europeización y despolitización

El rompecabezas de una Europa apolítica

La UE como constructo

Euroescepticismo y escepticismo sobre el sistema político

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RESUMEN

Este libro tiene como una de sus aportaciones más importantes el hecho de que Peter Mair identifica perfectamente el lugar donde se encuentra el "truco" de la UE; por qué una comisión que no fue elegida por los votantes sino que está compuesta por burócratas es capaz de tomar decisiones autónomas y someter su voluntad a los estados miembros, que ceden su soberanía. Cree que hay una doble confusión en los términos: por un lado, el Parlamento Europeo es elegido por los votantes pero apenas tiene poder de decisión mientras que la Comisión, que no es electa, sí puede influir. Por otro lado, los gobiernos electos de los países miembros ceden su soberanía en temas clave como la economía. No hay una unidad política formal pero, mediante estos mecanismos, los estados están obedeciendo a la comisión, dirigida por burócratas y despolitizada.

La segunda gran observación que hizo el autor (el libro es póstumo) consistió en que ha habido una progresiva despolitización al delegar muchas decisiones políticas en manos de los expertos. Eso, como ya se comentó, se observa especialmente en la UE, donde numerosas normativas sobre cual cosa emanan de burócratas no electos.

Leyendo a Mair no es de extrañar que haya tanto euroscéptico al considerar que es un organismo piramidal que decide todo en la cúpula al margen de su base. Quizás pudo ser útil para acelerar la unión del continente cuando era un proyecto común pero ahora el sistema parece poco democrático, o al menos, desconectado totalmente de los votantes, a los que se les ha hurtado un gran poder. La reacción ha sido la convocatoria de referendums que echaron por tierra los tratados que no tuvieron más remedio que aprobarse por decreto internacional (Tratado de Lisboa).

Por otra parte, el autor observa otro aspecto de la política (en la línea de Pippa Norris o el autor de La tercera vía). Y es que las derechas e izquierdas han sido despolitizadas, la élite política se ha apartado de la vida pública y su lugar ha sido ocupado por las élites económicas, que primero han controlado los medios de comunicación y luego alcanzado el poder. Los objetivos de izquierda y derecha son sospechosamente indistinguibles porque han sido colonizados por las élites económicas, viene a decir Mair.

Una de las razones de esta despolitización es que los partidos políticos ya no son grandes conglomerados de masas que llevaban a cabo proyectos comunes. Los partidos políticos han perdido seguidores y participantes, hay una retirada del público hacia la privacidad. Puede ser esto como consecuencia de la decadencia de la sociedad de masas y de los mercados. Hay que recordar que los grandes partidos de masas también arrastraron consecuencias desastrosas en los años 30, fuertemente cargados de ideología, grandes bloques que chocaron entre sí con una brutal matanza (Primera y sobre todo la Segunda Guerra Mundial). En aquella época, los sindicatos eran muy poderosos, pero esa fuerza ha desaparecido actualmente, los participantes en sindicatos y partidos se han desmovilizado.